Toda una institución
Por Mario Morales
No hay que hacerse ninguna expectativa con el período legislativo que comienza. Los honorables congresistas inician labores (es un decir)arrinconados y asustados, con la mente puesta en las investigaciones habidas y las que vendrán, en las formas regulares e irregulares para hacerse reelegir o mantener el poder y en el árbol más frondoso para guarecerse a su sombra. Es decir, la época del yo con yo.(Publica El Espectador)
Será pues el peor de los últimos ocho años en el país. No sólo por los anuncios estremecedores del DANE (disminución del 5,2% en las ventas del comercio minorista y el descenso en el 6,5% en la industria en mayo, que contradicen los mensajes analgésicos del Gobierno de que aquí no pasa nada, aunque tal vez tiene razón), sino porque en este período de calma chicha previo a las elecciones parlamentarias y presidenciales, los asuntos de interés nacional serán desplazados aún más por el proselitismo, la politiquería y el clientelismo, y el culillo afianzados en el último lustro.
Escudados en el pretexto de una posible pérdida de investidura, gran parte de los congresistas se desmarcará del referendo reeleccionista y quedará a la espera del mejor postor. Aplican la ley del sálvese quien pueda mientras consultan las encuestas. Ellos, como el Procurador (el ex y el actual), el Fiscal, la Registraduría y el Consejo Electoral se lavarán las manos y le dejarán al inexorable paso del tiempo la responsabilidad de tamaña decisión. Todos los votos cuentan.
No faltarán “proyecticos” (como enseñó a hablar y pensar el presidente Uribe), como el articulito tributario del Minhacienda para tapar el huequito de Defensa, la reformita política para que todo siga igual y una inocua leyecita de víctimas para contentar a la galería. Y hasta quizá “pupitreen” otras 103 iniciativas como de las que se enorgullece Hernán Andrade.
Pero seguirán de espaldas al país, votando por lo suyo antes de ir a la casa por cárcel, protagonizando chismes, travestismos, incriminaciones, volteadas, alianzas inconfesables y engordando en sus remodeladas curules. Tal y como lo han hecho en los últimos dos siglos. Institucionales que son.
- blog de administrador
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios
